Por Luis Martín y Alberto Maya.

Llegaba septiembre y poníamos en marcha una nueva temporada, esta vez con los más pequeños. Desde ese momento empezamos a realizar un trabajo que no iba a ser fácil pero sí muy satisfactorio y divertido. Niños, muchos niños, todos diferentes entre ellos pero con un mismo objetivo: disfrutar del baloncesto.

Desde los primeros entrenamientos, los niños intentaban hacer de la mejor manera las cosas que les pedíamos y, con trabajo, poco a poco las cosas iban saliendo. Está claro que con niños tan pequeños, todo es más lento y laborioso, pero su actitud y ganas de aprender, lo hacían todo más fácil. Y así ha sido, semana a semana, mes a mes todos los niños han conseguido ir dando sus propios pasos en el aprendizaje, han sido capaces de empezar a tomar sus propias decisiones y han mejorado tanto técnica como tácticamente a pasos agigantados.

Hemos disfrutado de victorias como la que conseguimos frente a Torre Pinar del Rey  donde tras perder en el partido de ida por una gran diferencia, fuimos capaces de vencer en casa con un gran partido de todos los chicos, lo que marcó un gran punto de inflexión en la temporada, pero también de derrotas como en el partido contra Pilaristas donde perder de tan sólo un punto dejó marcados a los jugadores, llegando muchos de ellos a llorar debido a la frustración al terminar dicho partido, pero estamos seguros de que los niños han aprendido de todo, a ganar y a perder, pero sobretodo han aprendido lo que significa el respeto por compañeros y entrenadores, la importancia del trabajo en equipo y han aprendido a superarse a sí mismos.

Como niños de 8-9 años que son, son muy impredecibles, en todos los entrenamientos ha habido discusiones, enfados y algún que otro lloro… pero lo que ha sido sorprendente es como teniendo la edad que tienen sacan el carácter competitivo que llevan dentro, así como el compañerismo que demuestran entre ellos cuando alguno recibe un golpe y la demostración de inocencia característica a estas edades. Hemos tenido la suerte de tener un grupo de niños tan bueno como el que ellos forman.

Gracias a todos ellos, porque más allá del baloncesto, son todos encantadores y, al igual que ellos han aprendido de nosotros, nosotros también de ellos. A los “veteranos”: Sergio, Adrián, Pablo, César, Daniel Esteban, Álvaro, Iker y Mario así como a los niños para los cuáles este año ha sido su primera temporada como Iván, Edu, Marco, Jesús y a los que se incorporaron a mitad de temporada, como en el caso de Darío, Alex y Daniel Trots. También a los que nos dejaron a mitad de temporada, Gonzalo Roma y Gonzalo Soto.

Por otra parte, queremos dar las gracias a todos los padres y madres de los niños, por el compromiso y sacrificio que supone llevarles a entrenar todos los días de entrenamiento y por los días de partido en los que tocaba madrugar, al final todo ha merecido la pena. Estamos seguros de que han mejorado como jugadores pero también como personas. ¡La próxima temporada más y mejor!

Por último, agradecer al club la gran oportunidad que nos ha dado por entrenar este equipo.

¡Aúpa Naval!