Crónica escrita por Ricardo Gerardi, de la temporada 2016/17.

El Balance de la temporada Cadete-Juvenil Deuco del Club Baloncesto Navalcarnero.
En líneas generales ha sido completa en todos los sentidos.

Como grupo, individualmente los jugadores y personalmente yo como entrenador.

Respecto a los resultados como equipo está claro que ha sido bueno. Pero esto de los resultados no lo es todo, y ni siquiera lo más importante.

Ha costado mucho intentar que los chicos vean el juego más allá de una pelota y un aro.

Al principio todos querían jugar de bases y nunca abrían el campo, siempre andaban todos alrededor de la pelota.

Así como una simple finta para poder recibir o una entrada por la izquierda.

La respuesta a todo ello, la constancia. Si un día les explicaba durante veinte minutos a fintar, al día siguiente volvía a repetir, pero esta vez durante menos tiempo y sin que se dieran cuenta, metiéndolo en un juego de 3c3, por ejemplo.

Los primeros partidos, los jugadores lo han hecho muy bien ya que hay muchos jugadores juniors y físicamente eran superiores a los rivales.

La cosa cambió cuando empezaron a escucharme e intentar jugar como yo quería, ahí les costó adaptarse porque tenían que pensar y jugábamos peor.

La clave fue en no venirse abajo y en seguir trabajando. Los resultados llegaron tarde, pero se vio un cambio para mejor en los últimos partidos de temporada. No solo en un mejor entendimiento del juego, sino en la actitud de los chicos.

Como entrenador, hay aspectos que me gustaría haber profundizado más. Como, enseñarles a defender y a correr con cierto orden los contraataques y las transiciones.

Llegando al final de temporada me doy cuenta de todo lo que me falta por aprender, pero también soy consciente de todo lo que he aprendido en estos 9 meses. Los jugadores son los que más me han enseñado.